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Aislante térmico para techo: ¿por qué la celulosa es la mejor opción en casas construidas?

Celulosa proyectada siendo aplicada sobre cielo raso abierto en su parte superior.

Si tu casa se congela unos minutos después de apagar la calefacción, o en verano, a los pocos minutos de que sale el sol comienzas a sentir calor, probablemente el problema sea que tu techo esté sin aislación o tenga una aislación deficiente. Aislar bien un tejado puede marcar una diferencia real en el confort del hogar y en la cuenta de electricidad o gas. Pero no es fácil definir cómo aislar ni qué aislante térmico para techo elegir, especialmente si la casa ya está construida. En este artículo conocerás algunos de los aislantes que se utilizan en el techo, cuándo conviene usar uno u otro, y por qué en muchos casos la celulosa es la alternativa más adecuada.

¿Por qué aislar el techo es la prioridad número uno en una casa?

Lo primero que debes recordar, es que el aire caliente tiende a subir, debido a que pierde densidad al calentarse. De esta forma al encender un calefactor, todo el aire caliente tiende a irse hacia el techo. Además como el aire va de caliente a frío, en invierno siempre intentará salir al exterior atravesando lo que encuentre a su paso, es decir, atravesará el techo en busca del frío de la intemperie. Por esta razón, si el techo no se encuentra aislado, nada le impide escapar al exterior, y es así como se pierde gran parte del calor que se genera al interior. Por el contrario, en verano, el sol calienta la cubierta del techo desde que amanece, por lo que a las pocas horas es por donde más entra el calor en la época estival.

Por esta razón es que el techo tiene la prioridad número 1 al momento de evaluar aislar tu casa.

Se estima que en invierno, el porcentaje de fuga de calor por el techo ronda entre 30% a 35%. De esta manera, el aislar el techo se traduce en un hogar más confortable y en un gasto energético menor a largo plazo..

El problema de aislar un techo ya construido

Aislar una casa en construcción es relativamente sencillo, ya que los materiales aislantes se incorporan a medida que avanza la construcción. El problema aparece cuando la casa ya está construída y se quiere mejorar la aislación con la mínima intervención posible, evitando una obra mayor, tanto por costo, como por comodidad.

Materiales tradicionales y sus limitaciones en rehabilitación térmica de techos

  • Poliestireno Expandido (EPS): Uno de los aislantes más comunes en Chile, es el “plumavit” o EPS de alta densidad, éste se comercializa en planchas rígidas, lo cual no facilita su instalación sobre cielos rasos, ya que se requiere medir de forma muy precisa, para evitar dejar puentes térmicos o espacios libres. Además, muchos entretechos no tienen fácil acceso para las personas, por lo que se hace aun más difícil llegar a las esquinas y cubrir de forma correcta esos espacios. Ahora, si no hay cielo raso, y el techo interior está bajo cubierta, es necesario sacar ese techo interior, cortar las planchas e insertarlas en medio del entramado del techo. Lo que lo hace un poco más cómodo, pero obliga a quitar las planchas que conforman el techo interior de la casa.
  • Lana de Vidrio: Un típico aislante térmico para techo en Chile es la lana de vidrio, la cual se comercializa principalmente en rollos flexibles, que si bien, hace más fácil su instalación sobre cielos rasos que las planchas rigidas -ya que sólo requiere ser desenrrollado-, también presenta la dificultad de llegar a todos los rincones y recovecos del entretecho, pues se debe cortar de forma precisa para evitar puentes térmicos o espacios sin aislar. Y en el caso de instalarlo en un techo bajo cubierta, también obliga a quitar todo el cielo bajo cubierta para su instalación.

En general, el principal riesgo de rehabilitar térmicamente un techo con planchas rígidas de EPS, o rollos flexibles de lana de vidrio radica en que pueden quedar espacios sin aislar o mal aislados, generando puentes térmicos por los cuales se escapa el calor de forma importante.

Ventajas de la celulosa como aislante térmico para techo

La celulosa es un material aislante fabricado principalmente a partir de papel de diario reciclado, tratado con sales minerales para resistir la humedad, el fuego y los insectos. Su principal ventaja frente a otros materiales es la forma en que se aplica: en lugar de colocar planchas o rollos, se sopla o proyecta directamente sobre la superficie a aislar, llenando todos los espacios disponibles sin dejar huecos. Esto que parece un detalle menor, es, en realidad, lo que hace toda la diferencia.

Muestra de fibra de celulosa, Material reciclado, utilizado cada vez más como aislante térmico para techo
  • No requiere obra: se aplica sin levantar la cubierta
    La celulosa insuflada se aplica sin tocar la estructura del techo. No es necesario levantar planchas, retirar cielos rasos ni hacer obras de ningún tipo. En la práctica, eso significa menos tiempo de aplicación del aislante, menos suciedad y un costo total más acotado.
    En el caso de la celulosa inyectada, que se aplica en cavidades cerradas, se requiere hacer un pequeño orificio en cada cavidad para poder inyectar por ahí la celulosa, se puede decir que requiere un mínimo de obra, ya que al final de la aplicación es necesario tapar cada uno de los orificios hechos.
  • Elimina puentes térmicos: llega a todos los rincones
    Al ser un material que se sopla o inyecta, la celulosa se adapta a cualquier geometría: rodea las vigas, llena los ángulos y cubre los espacios irregulares que un rollo o una plancha simplemente no puede alcanzar. El resultado es una capa de aislación continua y sin huecos.
  • Espesor a medida: tú decides el nivel de aislación
    A diferencia de una plancha de grosor fijo, con celulosa se puede aplicar exactamente el espesor que se necesita según las condiciones climáticas de la zona y los requisitos de la normativa térmica chilena. De hecho, puedes aplicar el espesor mínimo exigido para tu zona térmica y después de unos años, volver a aplicar para mejorar el nivel de aislación.
  • Material ecológico y de origen reciclado
    La celulosa se fabrica con papel de diario y cartón, ambos reciclados. Desde el punto de vista ambiental, tiene una huella de carbono bastante menor que otros aislantes de origen petroquímico como el poliestireno expandido (EPS) o el poliuretano.

¿Quieres saber más sobre los 3 métodos de aplicación de celulosa?

Aislante de celulosa para techo de zinc

Los techos de zinc o planchas metálicas tienen dos problemas específicos que no siempre se resuelven bien con materiales convencionales: el más conocido es el calor que acumula y transmite el metal, y el segundo es el ruido de la lluvia, que en planchas metálicas puede llegar a ser molesto.
Acá es donde tenemos que destacar otra propiedad importante de la celulosa y es su capacidad de absorción del sonido y reduce la reverberación, logrando índices de reducción de ruido (Rw) superiores a 48 dB en tabiques.

Por lo que la celulosa bajo un techo de zinc aborda ambos problemas típicos del Zinc en techos.

Cómo aislar un techo de cielo raso con celulosa

El cielo raso o techo falso es una de las soluciones constructivas más utilizadas en casas chilenas, a pesar de que se “pierde” volumen interior, se gana en temperatura y diseño. Además permite generar un entretecho, que puede ser habitado (como ático) con entramado tapado que actúa como piso, o no habitado con entramado a la vista por su parte superior.
Es justamente sobre este último que se puede aplicar la celulosa insuflada (en seco) o proyectada (húmeda) de forma rápida y efectiva.

La solución más práctica: insuflar celulosa directamente sobre el envigado del cielo raso, es decir, depositar el material desde arriba (si hay acceso por una trampilla o desde la cubierta) hasta alcanzar el espesor requerido. El proceso ensucia muy poco, no requiere demolición y en la gran mayoría de los casos se completa en un solo día de trabajo. (Para el caso de los áticos, es necesario levantar el suelo para soplar la celulosa sobre el envigado)

Cómo aislar un cielo bajo cubierta con celulosa

Cuando el espacio bajo la cubierta no tiene cielo raso y la estructura queda a la vista desde el interior (vigas, correas y planchas del techo visibles), las opciones cambian un poco.

  • Envigado de techo a la vista (por el interior): si el entramado está expuesto, se puede aplicar celulosa proyectada húmeda directamente sobre la cara interior de la cubierta. El material queda adherido entre las vigas, formando una capa continua. Esta opción implica que el espacio debe estar despejado durante el trabajo, por lo que normalmente se utiliza durante el proceso de construcción de la vivienda.
Aplicación de celulosa proyectada en techo bajo cubierta desde el interior de la vivienda
  • Cubierta tapada por el interior y exterior – Opción 1: si la cubierta ya se encuentra cerrada por el interior y no se quiere retirar, se usa la inyección de celulosa seca. Se perfora un orificio pequeño en la plancha, se introduce la manguera y se rellena la cavidad completamente. Una vez terminado el proceso, el orificio se tapa y la plancha queda prácticamente igual a como estaba.
Apliación de celulosa Inyectada en techo bajo cubierta. Minimizando la intervención en la estrucutura del techo.
  • Cubierta tapada por el interior y exterior – Opción 2: La alternativa es abrir el techo por la parte superior, quitando la cubierta completamente y aplicar celulosa insuflada entre las vigas. Si bien es la opción más invasiva, puede ser conveniente cuando se encuentra deteriorado y se decide cambiarlo por completo.
Aplicacion de celulosa insuflada bajo cubierta abriendo el techo por arriba

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Espesor adecuado en Chile: ¿qué exige la OGUC para techos?

La Ordenanza General de Urbanismo y Construcción (OGUC) establece requisitos mínimos de aislación térmica para techos según la zona climática del edificio. Sobre las regiones de Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins podemos encontrar 3 zonas térmicas distintas C, D y H.
El parámetro que mide cuánto deja pasar el calor un elemento constructivo es la transmitancia térmica o valor U: cuanto más bajo, mejor aísla. Para techos, la normativa exige los siguientes valores máximos para las techumbres de estas zonas:

Zona climática

Valor U (máx) exigido para techos

Espesor celulosa aprox.

Zona C

0,47 W/m²K

~9 cm

Zona D

0,38 W/m²K

~11 cm

Zona H

0,25 W/m²K

~16 cm

La celulosa tiene una conductividad térmica (lambda) de aproximadamente 0,041 W/m·K. A partir de ese dato, se calcularon los espesores orientativos para cumplir con las exigencias de cada zona.
Estos valores son orientativos. El espesor exacto depende también de otros elementos del techo (plancha, estructura, terminación, revestimiento interior), por lo que estos valores se pueden tomar como el máximo posible a aplicar. Para tener los valores exactos, lo correcto es hacer el cálculo caso a caso.

Si no sabes a qué zona climática pertenece tu casa, puedes consultar el mapa de zonificación del Ministerio de Vivienda o preguntarnos directamente en la visita.

Preguntas frecuentes sobre Aislación de techos con Celulosa

Como se puede ver en el cuadro anterior, para las zonas climáticas C y D, que es donde habita la mayoría de la población chilena (incluye las regiones de Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins) se necesitan entre 9 y 11 cm para cumplir la normativa mínima. Si se busca un estándar mayor al exigido, el espesor puede aumentarse sin problema: esa es precisamente una de las ventajas de la celulosa.

Sí, aunque no es su función principal. La celulosa tiene una densidad y una textura que absorben de buena forma las vibraciones sonoras, lo que la hace especialmente útil en techos de zinc donde el ruido de la lluvia puede llegar a ser molesto. No reemplaza a un aislante acústico específico, pero la mejora es perceptible.

La celulosa se trata con sales minerales que le dan resistencia al fuego, no alimenta las llamas y contribuye a retardar su propagación. Respecto a la humedad, tolera bien la humedad ambiental normal, pero como cualquier material aislante no está diseñada para estar en contacto directo con el agua, de hecho es clave protegerla del agua. Por lo que si tu techo tiene filtraciones, primero hay que resolver la impermeabilización antes de instalar la Celulosa, o cualquier aislante.

En el caso más común — insuflar sobre el cielo raso de un entretecho no-habitado — el trabajo se completa en un día. La intervención es mínima, no hay obra, no hay que desalojar la casa y el desorden generado es muy bajo. En casos que requieren inyección a través de yeso-cartón, el tiempo puede variar según la superficie y la cantidad de perforaciones necesarias, pero en general sigue siendo un proceso rápido.

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